Rehumanización

La humanización implica reconocer y experimentar a Dios en las cuatro dimensiones interconectadas de las que se compone cada ser humano: la corporal, la socioafectiva, la cognitiva y la espiritual. Este reconocimiento deberá hacerse no solo en nosotros, sino también en los demás y en el entorno. Así lo señala Trinidad Ried en un artículo en el que explica en qué consisten esas dimensiones. En cuanto a la corporal -dice-«el cuerpo es una herramienta única para experimentar el mundo y conectarse con lo divino». En cuanto a la socioafectiva, es importante «reflexionar sobre cómo reconocemos y gestionamos nuestras emociones y cómo construimos certezas afectivas en medio de la incertidumbre de la sociedad actual». La cognitiva es la conexión a la mente de Dios. «A través de la mente, las personas pueden experimentar un diálogo abierto y abundante con lo divino». Finalmente, la espiritual, donde las personas pueden tener «un encuentro íntimo con lo divino, lo que implica desarrollar disposiciones y habilidades para tomar conciencia de la trascendencia y naturaleza espiritual de cada persona».

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